Trabajar la movilidad del tobillo de forma progresiva ayuda a recuperar el rango de movimiento natural de la articulación. La flexión dorsal, que consiste en llevar la punta del pie hacia arriba, y la flexión plantar o extensión, que lleva el pie hacia abajo, son movimientos imprescindibles para una marcha eficiente y una correcta distribución de las cargas durante el apoyo. Mantener ambos movimientos en buenas condiciones mejora la funcionalidad del pie y reduce el riesgo de nuevas lesiones.
Los ejercicios de Flexión y Extensión en el Tobillo pueden realizarse desde casa y adaptarse a cualquier nivel físico. Es recomendable comenzar con movimientos suaves, lentos y controlados, prestando atención a la calidad del gesto antes que a la velocidad. Conforme aumenta la movilidad, es posible incorporar ejercicios de fortalecimiento y equilibrio para conseguir una recuperación más completa.
La constancia es el factor que marca la diferencia. Dedicar unos minutos cada día a movilizar el tobillo favorece la circulación, disminuye la rigidez y mejora la confianza al caminar. Además, una buena movilidad del tobillo influye positivamente en otras articulaciones como la rodilla y la cadera, permitiendo un movimiento más natural y eficiente.
Si notas dolor intenso, inflamación importante o una limitación que no mejora con el paso de los días, es recomendable consultar con un fisioterapeuta para recibir una valoración personalizada y un programa de ejercicios adaptado a tus necesidades.

